Historia del Palacio de Bellas Artes

Historia del Palacio de Bellas Artes

El Palacio de Bellas Artes es el recinto cultural más importante de México. Su monumental arquitectura es un referente de la historia moderna del país y por sus salas han desfilado innumerables artistas nacionales e internacionales. Su fama se debe, en gran parte, por su espectacular historia, ¡conócela!

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Antecedentes

En el siglo XIX, la Ciudad de México contaba con el Gran Teatro Nacional, una clásica edificación que servía como centro cultural. Su construcción comenzó en 1840 y concluyó en 1844. El gobierno de la época buscaba incentivar las expresiones artísticas del país mediante un espacio que rememorara los teatros de estilo europeo. El diseño corrió a cargo del arquitecto español Lorenzo de la Hidalga y el financiamiento tuvo un apoyo considerable del empresario guatemalteco Francisco Arbeu. Estaba ubicada en la antigua calle Vergara en cruce con la avenida Cinco de Mayo.


A lo largo de los años y en concordancia con los diversos cambios políticos del país, el Gran Teatro Nacional tuvo varios nombres:

Imagen de México Desconocido

La innovación arquitectónica que supuso el Gran Teatro Nacional fue gracias a la impecable simetría estética de los decorados en vinculación con la comodidad de su sala principal, pasillos y camerinos. Fue demolido a principios del siglo XX como parte de la reestructuración de la ciudad a consecuencia del crecimiento en la población.

Construcción

La construcción del Palacio de Bellas Artes atravesó por muchos contratiempos. En un principio, se planeaba remodelar el Gran Teatro Nacional, puesto que ya era un referente para todo el país, sin embargo, la ampliación de la avenida Cinco de Mayo descartó esta idea. Después de una investigación exhaustiva, se eligió un costado de la Alameda Central como el nuevo hogar para el teatro más importante de México.


El Palacio de Bellas Artes fue diseñado por el arquitecto italiano Adamo Boari, quien comenzó a trabajar oficialmente en los cimientos durante 1904. Por estas fechas, el país se encontraba bajo la dictadura de Porfirio Díaz que terminaría con el estallido de la Revolución Mexicana. Este conflicto civil frenó paulatinamente la construcción, Boari regresó a Italia en 1916 y, por muchos años, el proyecto se mantuvo a la deriva. No fue sino hasta 1932 que la obra se retomó con el arquitecto mexicano Federico Mariscal, encargado del diseño de los interiores.

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Finalmente fue inaugurado el 29 de septiembre de 1934 por el presidente Abelardo L. Rodríguez. El programa de aquel día comenzó con el himno nacional, el estreno mundial de Llamadas, sinfonía proletaria de Carlos Chavez interpretada por la Orquesta Sinfónica Mexicana, después se dio un recorrido por el recinto, seguido de la Sinfonía Pastoral de Beethoven y finalizó con La verdad sospechosa, obra de teatro escrita por el dramaturgo novohispano Juan Ruíz de Alarcón y protagonizada por la leyenda del teatro nacional, María Tereza Montoya.

Diseño

Gracias a las diferentes épocas y arquitectos que trabajaron en su construcción, el Palacio de Bellas Artes presenta una combinación equilibrada de estilos artísticos, destacando el Art Nouveau en el exterior y el Art Decó en el interior. La fachada está hecha de mármol blanco de Carrará, decorada con esculturas de Leonardo Bistolfi y de Agustín Querol Subirats. El techo está cubierto casi en su totalidad por vitrales diseñados por el arquitecto húngaro Géza Maróti.

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Si bien, la mayor parte de la inspiración para el diseño del Palacio de Bellas Artes provino de movimientos europeos, en su interior hay decoraciones con motivos prehispánicos que enaltecen las culturas precolombinas, como las máscaras de Chaac y Tláloc, deidades de la lluvia de los mayas y los aztecas, hechas por Gianette Fiorenzo. Las paredes interiores fueron pintadas por los artistas plásticos mexicanos más importantes del siglo XX como José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Jorge González Camarena y Rufino Tamayo.


La sala principal tiene el Gran telón antifuegos, una pieza artística única a nivel mundial, se trata de una cortina rígida hecha de más de un millón de cristales opalinos Tiffany’s de 2 por 2 centímetros, acomodados a manera de rompecabezas con un paisaje protagonizado por los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Las dimensiones de la cortina son de 12.5 metros de alto por 14.5 metros de ancho, su espesor es de aproximadamente 32 centímetros y tiene un peso estimado en 24 toneladas.

Imagen de INBA

Eventos

El Palacio de Bellas Artes es un recinto que alberga diferentes espacios culturales. Es considerado en sí mismo como un museo gracias a su valor histórico, sin embargo, en el último piso se encuentra el Museo Nacional de Arquitectura. También es hogar de las Compañías Nacionales de Danza, de Ópera, de Teatro, de la Orquesta Sinfónica y del Ballet Folklórico, quienes presentan de manera regular las funciones de sus temporadas.


En sus instalaciones se realizan innumerables actividades de todos los ámbitos: presentaciones internacionales de ópera, exposiciones artísticas, conferencias, tomas de posesión presidenciales, conciertos, homenajes luctuosos, por mencionar algunos. Cada mes, la cartelera se enriquece con nuevos programas para todos los públicos.

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Como ya vimos, el monumental Palacio de Bellas Artes se ha ganado a pulso su lugar como el máximo recinto cultural en México. Su historia es testimonio de la modernidad del país, de la búsqueda incansable por enriquecer el patrimonio nacional y de brindar un espacio artístico al alcance de todos los mexicanos. ¡No dudes en visitarlo!

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